
William Carlos Williams
A su lado, sobre una mesa pequeña
junto a la cama revuelta y maloliente
hubo platos sucios
y un vaso de leche.
Arrugada y casi ciega
yacía y roncaba
despertando con rabia en la voz
pidiendo a gritos la comida.
Dame algo para comer.
Me estan matando de hambre.
Me siento bien. No iré
al hospital. No, no y no.
¡Dame algo para comer!
Dejame llevarte
al hospital, le dije
y cuando estés bien
podrás hacer lo que quieras.
Sonrió: Si
primero hacer lo que se te antoja
y después podré hacerlo yo.
¡Oh, oh,oh! gritaba
cuando los de la ambulancia
la pusieron en la camilla.
¿A esto le llamas
hacerme bien?
Para entonces su mente está lúcida.
Oh, jovencitos, ustedes se creen
listos,
dijo, pero te diré
que no saben nada.
Entonces partimos.
En el camino
pasamos una larga fila
de olmos, los miró
un rato a través
de la ventanilla de la ambulancia y
dijo,
¿Que son todas esas
cosas de aspecto pelusiento allí afuera?
¿Arboles? Bueno, estoy harta
de ellos , y volteó la cabeza.
Traducción: Carlos Ponce
Para leer mas poemas de WCW hacé clik aquí
Datos biográficos clik aquí El Poder de la Palabra